El bullying es cuando un niño o niña molesta a otro de manera repetida. Puede ser con insultos, burlas, empujones o dejando a alguien fuera de los juegos y grupos. Es importante hablar de esto porque muchas veces pasa en la escuela y no todos entienden cuánto daño provoca en quien lo sufre. Si no lo detenemos, la persona afectada puede sentirse muy triste, sola y con miedo de venir a clases.
Existen distintos ejemplos de bullying que ocurren a diario. Algunos se ríen de la ropa o de cómo habla un compañero, otros ponen apodos pesados que lastiman, o no dejan que alguien participe en juegos o trabajos en grupo. También está el ciberbullying, que ocurre en internet y redes sociales, donde escriben cosas feas o suben fotos para burlarse. Todas estas acciones, aunque parezcan pequeñas, hacen que una persona pierda la confianza en sí misma y se sienta mal.
Para evitar que el bullying siga, yo y mis compañeros podemos respetarnos y tratarnos bien, sin importar nuestras diferencias. También es importante apoyar a quien está siendo molestado y no quedarnos callados cuando vemos algo injusto. Si contamos lo que pasa a un profesor o adulto de confianza, se puede ayudar a detenerlo. Si cada uno hace su parte, lograremos que nuestra escuela sea un lugar seguro, alegre y donde todos podamos aprender tranquilos y sin miedo.
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